El Conejo de Pascua, ¿Leyenda, o mascota de marketing primaveral?

Una cesta de huevos de colores, y una diadema con orejas de conejo.

¿Notas ese olor? ¿el de flores frescas, días más largos, y estanterías de supermercado que rebosan chocolate? Efectivamente, la primavera ha llegado, y con ella nuestro peludo amigo: el conejo de pascua.

Aunque el Easter Bunny (conejo de pascua) es más típico de los países angloparlantes, como fuimos adelantando en esta entrada anterior en nuestro blog, cada vez vemos más influencia en todo el mundo de este simpático personaje. Así que vamos seguir al conejo blanco hasta su madriguera, para descubrir todo lo que hay que saber sobre sus leyendas y tradiciones.

1. ¿De dónde viene el Easter Bunny?

Un conejo entre la hierba.

¿Muy honestamente? Nadie lo sabe seguro.

A diferencia de otras figuras tradicionales, el conejo de Pascua no tiene un origen único y documentado, es más bien una amalgama de tradiciones y leyendas que se han ido expandiendo y unificando con los años.

Uno de los orígenes más antiguos es el de la diosa germánica Ostara, a quien se le dedicaban grandes festividades paganas en primavera para celebrar el fin del invierno y la fertilidad de la tierra. ¿Y quién es el experto en fertilidad de la naturaleza? ¡Exacto, el conejo!

Por otro lado tenemos a la diosa babilónica Ishtar, deidad del amor y la vida, a quien se le dedicaba el mes de abril. Muchos historiadores coinciden en que este podría ser el origen de la palabra Easter. Aunque también podría venir del nombre en inglés de la diosa Ostere, Eostre, porque su animal emblemático es la liebre.

Una de estas leyendas, posiblemente adaptando tradiciones anteriores a la posterior religión cristiana, es la leyenda de un pequeño conejo que se quedó atrapado por accidente en la tumba de Jesucristo. Cuando Jesús resucitó (¡por suerte para el conejo!), abrió el sepulcro, y el conejo salió de allí corriendo para avisar a los niños de su resurrección.

No, esta historia no es “oficial” y no la encontrarás en la biblia, pero es ya parte de la cultura popular. De hecho, se dice que los conejos tienen las orejas tan grandes para escuchar mejor la palabra de Dios. En cualquier caso, podría ser la explicación de por qué el conejo de Pascua hace sus entregas durante la noche entre el Sábado Santo, y el Domingo de Pascua.

2. Y el huevo, ¿de dónde sale?

cinco manos sujetando cinco huevos de colores.

Si te estás preguntando qué fue antes: el conejo, la gallina, o el huevo, ¡pues en este caso, fue el huevo!

La costumbre de regalarse huevos durante el equinoccio de primavera (el 21 de marzo para los que vivan en el hemisferio norte) es una practica muy, MUY anterior al nacimiento de Cristo. Si algún cristiano usa al pollito saliendo del huevo como metáfora de Jesús saliendo del sepulcro, es a modo de adaptación posterior.

El huevo es, en muchas culturas, símbolo de vida. Los antiguos romanos, por ejemplo, creían que el universo tenía forma ovalada, y en la Edad media estaba la creencia popular de que el mundo se había creado dentro de una cáscara de huevo.

En cuanto a regalarlo, podría venir, por ejemplo, de una antigua costumbre en el Imperio Persa en la que usar huevos para celebrar su Año Nuevo primaveral, el Nowruz. Otros afirman que es una tradición de la antigua China.

Pero de nuevo no podemos negar que parte de su influencia es por el cristianismo, y más específicamente la Cuaresma. Y es que en los 40 días previos a la Pascua, la tradición dicta que no se pueden comer carnes, lácteos ni huevos. Esta prohibición a las gallinas, como es obvio, no les impide seguir poniendo huevos, así que para conservarlos la gente los cocía. Y, cuando llegaba el Domingo de Pascua, y se levantaba la prohibición, ¡de repente había huevos para dar y regalar!

De los huevos cocidos pasamos al chocolate gracias a unos confiteros franceses, que en el siglo XVIII descubrieron cómo, con mucho cuidado, se podía vaciar el interior de los huevos de gallina, y rellenar la cáscara vacía con chocolate derretido. Esta invención se expandió por Europa como la pólvora, dando lugar a los huevos de chocolate que conocemos hoy en día.

3. ¿Y qué tiene que ver el conejo con los huevos?

Una cesta con huevos decorados, y a su lado flores, un conejo de chocolate, y huevos de caramelo y chocolate.

Cualquiera que sepa un poco de animales se habrá dado cuenta que los conejos no ponen huevos. ¿Entonces, por qué es el conejo de Pascua el que trae los huevos de chocolate? De hecho, en Francia los huevos no los trae un conejo, sino campanas voladoras que vienen de Roma. ¡Aunque esta explicación no es que sea menos absurda!

Pues todo apunta a que el conejo y los huevos viene de una mezcla de conceptos. Por un lado, el conejo es el símbolo de la fertilidad, y su simbolismo se mezcló con el del “renacimiento” y “vida” de los huevos. Además, ambos se relacionan fuertemente con la primavera, ya que los conejos suelen ser el primer animal que sale de su madriguera cuando termina el invierno, y como ya hemos visto la costumbre de regalar huevos en primavera es también muy antigua.

En resumen, tantas fiestas en primavera deben haberse mezclado con el paso de los siglos en esta curiosa amalgama cultural.

4. Las tradiciones de los huevos de Pascua más extrañas

Huevos de colores colgados de un árbol en flor.

Todos conocemos la costumbre, que se lleva practicando ya desde la Edad Media, de pintar las cáscaras de los huevos de gallina. Desde luego, esto resulta en un regalo más personalizado y valioso. Pero cada país se le añade un giro a esta costumbre.

En Alemania, específicamente, los huevos no solo se esconden, sino que se vacían, se decoran, y se cuelgan en las ramas de los árboles con lazos. Se convierten an algo parecido a las bolas de los árboles de Navidad, pero versión primaveral.

Por otro lado, en Rusia en lugar de confundirlo con la Navidad, parece ser que lo confunden con el Día de Todos los Santos, porque tienen la tradición de colocar los huevos pintados en las tumbas de sus seres queridos.

Otra costumbre, también en Rusia, es llevar la decoración de los huevos al extremo más absoluto. Un zar ruso encargó como regalo para su esposa un huevo de Pascua personalizado a nada más ni más ni menos que a un joyero, quien dentro del cascarón de oro puso un reloj de diamantes y zafiros.

Finalmente, en Italia la tradición es poner los huevos pintados en el centro de la mesa principal, donde la familia tiene su gran comida o cena pascual.

5. La costumbre más extendida: el Easter Egg Hunt.

Niños y niñas recogiendo huevos de colores en un jardín.

Una de las primeras mezclas del Conejo y el huevo está documentada en Alemania, en el siglo XVII. Surgió por aquel entonces la leyenda de un conejo mágico que traía huevos a los niños y niñas en la víspera de pascua, llamado Osterhase (liebre de Pascua). El origen de esta leyenda es el cuento de una mujer, muy pobre, que al no poder regalar dulces o regalos caros a sus hijos por Pascua, decidió pintar y esconder huevos de gallina por su jardín. Cuando los niños salieron a jugar y descubrieron los huevos coloridos, además vieron justo en ese momento a un conejo asustado saliendo de entre los arbustos. Por eso, ¡los pequeños creyeron que había sido el conejo quien había puesto los huevos allí para ellos!

Y para que el conejo viniera también a traer huevos para los demás niños, empezaron a crear “nidos” en sus jardines, para que el Osterhase dejase allí sus huevos de colores. Esta tradición cruzó fronteras y océanos, extendiendose muy rápidamente por Europa, y por América del norte.

Hoy en día, el Easter Egg Hunt, o la caza de los huevos de pascua, es la más extendida por el mundo anglosajón. Es un evento que esperan con ilusión los más pequeños de la casa, sobre todo porque los huevos de gallina se sustituyen hoy en día por huevos de plástico rellenos de gominolas, o por huevos de chocolate. Las familias esconden por toda la casa y jardín los tesoros, y los pequeños suelen ir recolectándolos con una cestita especial (su Easter basket) decorada.

6. Conclusión: ¿Desconocemos la verdad sobre el Conejo de Pascua? ¿O son todos sus orígenes verdad?

Una cesta con galletas decoradas con dibujos de pascua, y dos figuras de conejitos junto a ella.

Después de este conglomerado de orígenes, mitos, diosas, leyendas y costumbres, lo malo es que es difícil saber cuál es el origen real y exacto del conejo de Pascua. Pero lo bueno es que, a falta de tradiciones estrictas, puedes elegir la que más te guste, adaptarla y hacerla tuya. ¡Que nada te impida colgar campanas de chocolate de la rama de un árbol, por ejemplo! Otra cosa no, pero desde luego original sería.

Y si después de leer esta entrada te han dado ganas de hacer las maletas y probar los dulces de algún páis extranjero, no te olvides que cuentas con la ayuda de los profesores de nuestra academia, quienes te preparamos con todo el inglés, la cultura, y la soltura que necesitas para vivir sus celebraciones por todo lo alto.