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¿Recuerdas la última vez que abriste el buzón, y encontraste algo que no fuera una factura, o publicidad? En un mundo donde estamos acostumbrados a la inmediatez absoluta, sentarse a escribir una carta se ha convertido en algo que casi solo se ve en las películas.
Y es que escribir una carta a la antigua usanza tiene un aire como de fantasía, algo muy romántico en el sentido literario de la palabra. Sumergirte en este hobby es como comprar un billete hacia otro siglo, sentirte la protagonista de una novela como la de Orgullo y prejuicio, mojar una pluma en el tintero mientras miras por la ventana.
Pero más allá de la estética y la nostalgia, tener un amigo por correspondencia en pleno siglo XXI es una de las herramientas más potentes, divertidas y eficaces para darle un empujón a tu aprendizaje de idiomas, conocer a gente nueva, y retarte a ti mismo.
Te presentamos en esta entrada nuestra propia carta abierta en la que te detallamos qué es un Pen friend, cómo escribir una carta, y dónde encontrar tu propio amigo por correspondencia.
A muchos nos sonará este concepto de proyectos en el cole y textos de aprender idiomas: un Pen friend es un amigo por correspondencia. Una persona con la que estableces y mantienes una relación de amistad gracias a intercambiar cartas de forma regular. Históricamente, era la única manera que tenían las personas a las que les separaba la distancia de conocerse, o de estar al día con quienes en su momento estaban más cercanos.
Para aclarar, tener un amigo por correspondencia no es exactamente mandarle un “Hi, how you doin’?” (¿Hola, qué tal?) mientras esperas el autobús. Un Pen friend requiere un intercambio deliberado, pausado, reflexivo. Es una oportunidad para recrearte en tus pensamientos, contar anécdotas, recapitular cómo te ha ido la semana, y por supuesto, para practicar idiomas. Es elegir a una persona que, esté en la punta del mundo que esté, te ayudará a construir un puente cultural a través de las palabras.
Si crees que un amigo por correspondencia empieza y acaba por practicar la escritura, nos alegra decirte que la lista de beneficios de este hobby va mucho más allá.
– Conocerás a alguien (potencialmente) fascinante: Descubrir a una persona a través de carta es como leer una novela por fascículos, en la que cada sobre que llega es un nuevo capítulo de su vida. En lugar de devorar toda la información disponible en su perfil de Instagram, vas construyendo la imagen de esa persona mes a mes, lo cual genera un vínculo especial.
– Aprenderás sobre otra cultura de primera mano: Olvídate de las guías de viaje, o de los documentales. Tu pen friend te puede contar personalmente qué se cena en Navidad en su casa, qué tiempo ha hecho, o qué canciones suenan en su radio local. Es una inmersión cultural auténtica, cruda y personal.
– Un espacio seguro para abrirte: A veces nos resulta mucho más fácil abrir nuestro corazón a alguien que esté físicamente lejos, y fuera de nuestro círculo social habitual. Contarle tus sueños, miedos y aficiones a alguien puede ser increíblemente terapéutico, especialmente si has conseguido conectar con esa persona de una forma que no has conseguido con nadie de tu entorno (por ejemplo si compartís un hobby súper específico).
– Un pie dentro para futuros viajes: Seamos prácticos, todos los que tenemos amigos en otros países estamos ya pensando en cuánto nos podemos ahorrar de hotel si vamos a visitar su ciudad (además, por supuesto, para poder visitarles a ellos). Por supuesto, tendrás que esperar a que esa relación por carta sea lo bastante cercana como para que tu Pen friend quiera invitarte, y hacerte de guía turístico. ¡Y que no se te olvide que tú también puedes hacer de anfitrión, y presumir de ciudad cuando te visite a ti!
– Un bellísimo hobby que da pie a muchos más: Enviar cartas tiene una comunidad detrás que, además, comparten su gusto por los sellos de cera personalizados, la caligrafía, la papelería de comprar papeles con estampados, las pegatinas, los dibujos, la narrativa… Es una actividad que fomentará tu creatividad, y te permite un nivel de personalización bestial.
– Un tesoro para la posteridad: Un mensaje de Whatsapp se borra con cada cambio de teléfono, pero las cartas son (casi) eternas. Un objeto físico que ha viajado kilómetros y kilómetros, que contiene una letra y vida única. A lo largo de la historia las cartas han terminado expuestas en museos, desvelado romances ocultos, y han sido atesoradas por generaciones. Hoy puedes estar escribiendo la herencia de los que te recordarán a lo largo de los siglos.
– La práctica de idiomas definitiva: La cabra tira para el monte, y nosotros tiramos para los idiomas. Escribir cartas te obliga a estructurar tus pensamientos sin la presión del cara a cara: tienes tiempo para buscar en el diccionario la palabra exacta, para repasar las reglas gramaticales, construir frases complejas… Además, tu cerebro va a asimilar el vocabulario de forma natural y cercana, porque lo estás usando de tu contexto personal, no para resolver una actividad en un libro de texto.
Es normal que te asalten las dudas antes de lanzarte a la piscina, sobre todo si se trata de algo nuevo para ti. Vamos a ir desmontando esos miedos uno a uno:
– ¿Y si no conectamos? Si temes que con quien te cartees te haga ghosting (te abandone sin previo aviso), y de repente te deje de escribir, te vamos a ser muy sinceros: puede pasar. A veces la vida se complica, la gente deja de tener tiempo, o simplemente la química no surge. Si ocurre, no te lo tomes como algo personal, ¡y a por el siguiente! Los veteranos en este hobby dicen que por cada diez personas distintas con las que contactan, quizás una de ellas se convierten de verdad en un amigo por correspondencia… Pero añaden que, aunque las posibilidades fueran de una entre cien, si es con tal de encontrar a ese Pen friend para toda la vida, merecerá la pena.
– ¿Y si no sé de qué hablar? El terror al folio en blanco nos puede quitar las ganas de empezar nada nuevo. Para ayudarte con empezar y mantener una conversación, puedes ayudarte de nuestra entrada El arte del Small Talk: No te quedes en el “hola” , y usar muchos de esos trucos para romper el hielo en las primeras cartas. Otro truco es escribirles como quien escribe un diario personal: cuéntale qué has cocinado recientemente, alguna novedad divertida, una película que te haya gustado… Lo cotidiano, contado con cariño, siempre es interesante.
– ¿Y si sabe aún menos idioma que yo? Recuerda que el objetivo es practicar la comunicación, no que ganéis el premio Nobel de Literatura inglesa. Pero si lo que buscas es perfeccionar tu idioma nivel avanzado, existen plataformas que ofrecen Pen friend teachers, profesores que actúan como amigos por correspondencia que te responden garantizando un texto perfecto para tu nivel, y te pueden corregir los errores en tu propia carta. En cualquier caso, si te frustra que tu amigo por correspondencia tenga un nivel de idiomas bajo, proponte corregirle tú a él. ¡Te servirá de repaso!
Aunque escribir digitalmente parece (y a menudo es) la opción más conveniente, ágil y barata, aquí estamos para plantearte que el papel tiene un je ne sais quoi (no se qué) que lo hace mágico. Hay algo profundamente personal en una letra manuscrita, en los tachones que delatan tus dudas, en la presión del bolígrafo con entusiasmo y la inclinación de las letras. Algo que no puede reflejar la fuente Arial del ordenador. Además, enviando una carta física puedes utilizar papel perfumado, sobres de colores, incluir un regalo en el sobre como un marca páginas o un recorte de periódico…
En nuestra academia, por ejemplo, lo vemos cada vez que a nuestros pequeños (¡y no tan pequeños!) abren la carta de su Pen friend y ven las pegatinas y los dibujos en los márgenes de sus amigos.
Y si lo que te da miedo es que la carta se pierda, ten en cuenta que puedes optar por el correo certificado, aunque esto salga un poco más caro.
Hay veces que mandar una carta en papel, simplemente, no es viable, ya sea por el coste o por la logística. ¿Sabías que Dinamarca ha puesto fin a su servicio postal público? A veces la vía tecnológica no solo es mejor, es la única posible.
Pero si optas por un amigo por correspondencia electrónica, te recomendamos encarecidamente que crees una dirección de correo electrónico específicamente para ello. Esto te permitirá tener los correos organizados, para que no se pierdan en la bruma de tus e-mails de trabajo o de publicidad, además por supuesto de proteger tu privacidad de extraños.
Por otro lado, en el mundo digital existe un concepto muy interesante que es el de las Open letters, o cartas abiertas. Consiste en escribir una carta de presentación, publicarla en una plataforma, y con suerte a partir de ahí encontrar a alguien que quiera empezar un intercambio de correos contigo. Es como pescar Pen friends con una red, en vez de con una caña.
Cuando lleves meses, o años, intercambiando correspondencia con alguien, puedes echar en falta cierta cercanía de alguien a quien ya le tienes mucho aprecio. Si es el caso, ¡puedes evolucionar a la videollamada!
Este paso puede imponer, por supuesto. Escuchar la voz de esta persona por primera vez, tener que ordenar tus pensamientos a tiempo real, puede dar un poco de vértigo. Pero es una prueba de fuego para tu speaking (habla) y para tu listening (escucha). Supera los nervios iniciales de hacer una videollamada por Zoom si quieres catapultar tu confianza a la hora de usar el idioma.
Si quieres que tus relaciones por correspondencia prosperen, no solo hay que saber el idioma. Aquí te traemos el manual de supervivencia básico:
– Calidad mejor que cantidad: Cuando hables de tus aficiones, no te limites a enumerar todos los estilos de música que escuchas. En su lugar, elige uno, y explica por qué te gusta, qué significa esa música para ti. Puedes narrar cómo te sentiste en aquel concierto, o qué momento de tu vida te evoca cierta canción. No te preocupes por parecer “ñoño”, el formato carta es precisamente el lugar adecuado para ponerse creativo y sentimental.
– Protege tu información personal: Ya te hemos contado por qué no hay que dar tu correo electrónico personal, ¿pero si es un correo postal, es inevitable dar tu dirección completa? Pues no necesariamente. Puedes utilizar el buzón público de tu oficina de correos más cercana (pregúntales sobre ello), o si te lo permiten, puedes dar la dirección de tu colegio o lugar de trabajo. Te recomendamos también evitar dar tus redes sociales, tu número de teléfono, ni tus apellidos, al menos hasta que tengas total confianza con tu Pen friend.
– Sé respetuoso y empático: Las diferencias culturales y el hecho de que se usa un idioma que aún estáis aprendiendo pueden dar lugar a malentendidos. Ten en cuenta que el sarcasmo, las bromas pesadas, o meterte “amistosamente” con el otro no suele traducirse bien al texto, y más con alguien a quien todavía conoces de poco. Evita, además, temas excesivamente polémicos (al menos en las primeras cartas), y trata de dar siempre el beneficio de la duda.
– Usa plataformas seguras y fiables: Si quieres evitar fraudes, o que tu solicitud se pierda en el vacío, utiliza webs confiables. Aquí te dejamos algunas opciones para que las investigues.
Te recomendamos que hagas tu propia investigación con respecto a qué plataforma se adecúa más a tus necesidades, pero te ofrecemos aquí algunas que nos han aparecido en nuestra investigación al escribir esta entrada:
Global Penfriends: Tiene la ventaja de tener una gran base de datos, y las herramientas para encontrar a gente de cualquier rango de edad y país.
My Language Exchange: Resulta ideal si tu objetivo es más bien lingüístico. Emparéjate con personas que hablan el idioma que tú quieres aprender, y que a su vez que ellas quieran aprender el tuyo, para máxima eficiencia.
Slowly: Esta curiosa aplicación se toma todas las molestias para simular las cartas postales: solo puedes mandar una a la vez, y cuanto más lejos la mandes más tarda en llegar. Puede parecer un poco absurdo cuando no dejan de ser mensajes digitales, pero es que así fomentan que se escriban textos largos y reflexivos, más que chats rápidos.
Penpal World: Esta página tiene una versión gratuita que limita la comunicación, pero es que la chicha está en, una vez contactes con una persona, os comuniquéis por vuestra cuenta fuera de la plataforma.
Si quieres saltarte lo de buscarte a alguien por tu cuenta, ¡estás de suerte! En nuestra academia muchos de nuestros alumnos participan en un intercambio de cartas con otra academia amiga nuestra, así que el intercambio de cartas a nuestros Pen friends forma parte de la rutina del curso.
Nosotros nos encargamos de emparejarte con alguien de tu nivel, y en clase te ayudamos a entender la carta que recibes, y a mandar a tuya propia. A los peques de nuestra academia les hace especial ilusión ver cómo cada amigo por correspondencia personaliza la carta, ¡y a nosotros nos hace ilusión que les haga ilusión!
En definitiva, tener un amigo por correspondencia no es solo una muy buena excusa para practicar gramática y vocabulario de forma entretenida. Es una oportunidad dorada para desconectar de pantallas que nos saturan, para crear y no solo consumir, para frenar nuestro ritmo de vida y reflexionar sobre lo que nos rodea. Es revivir una forma de comunicación centenaria que está intrínsecamente relacionada con la historia de la humanidad.
Así que, si sigues nuestro consejo, puede que un día llegues a casa cansado de trabajar o estudiar, abras el buzón, y veas un sobre manuscrito con sellos extranjeros esperándote. Ese día, cuando se te dibuje una sonrisa y esa carta te alegre la semana entera, te alegrarás de haber hecho lo necesario para encontrar a tu Pen friend.
Coge papel y boli, ¡y a escribir esa carta!
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